THREE TIMES CITY JAZZ
Three Times City Jazz
Esta ciudad puede llegar a ser tan triste
tan siniestra
por momentos hasta cruel
Hay jazzes que retumban hacia adentro de las espinas
otros no se escuchan debajo de las piedras
y los depósitos de carbón y los puteros carecen de sentido en estas calles
Hay humedad descontrolada en las paredes
y tu presencia se ha desvanecido en silencio
sin música de fondo
sin imágenes de tu rostro en slow motion
obscureciéndose
Los predicadores alardean con altavoces bajo la persistente llovizna de la noche
El Orfeo y el Metropolitan tienen las marquesinas apagadas
y es tan inútil pensar en coincidir
en este cruce de avenidas
en el café de Cinco de mayo abierto las veinticuatro horas
o en los pliegues de una cama
si más bien es en otra cama y no en la mía
en que descansas
si más bien es otro cuerpo y no el mío
al cual te entregas
En esta ciudad los lunes hay conferencia de mendigos y ofertas ofensivas
Mientras las rubias señoras extranjeras
que me asquean
caminan con su cara de Woody Allen que las vuelve hostigosas y tartamudas
Sin ti esta ciudad puede llegar a ser tan triste
que en los expendios de jazz sólo venden fonogramas de segunda mano
y tus ojos y los jazzes ya no se dejan escuchar por estas avenidas
De cariño de otros cuerpos y de gritos
pero también de premoniciones y fatídicas fechas
de querencias y quehaceres
De miopes impulsos y de señas sutiles
De vanas voluntades y bálsamos y vasos de vino rebosados
De ambición y malas mañanas
de males mediocres y de íntimas imprentas
De vulvas secas y de besos ambiguos
de muros donde maduran vanidades
pero también de un miasma luminoso
se llenan las líneas de mis manos
Me tiembla el párpado izquierdo desde hace dos semanas
Desde hace dos semanas
la ciudad suele parecerse al fúnebre mostrador del carnicero
a una morgue sin desempacar
al ulular del ataúd cuando desciende
y las bookstore en Gante
y las noches de jazz que no hemos tenido
árboles con venas luminosas
los hoteles que cambian de piel como reptiles
y los lunes
que de un tiempo para acá o dos semanas
llegan tan frecuentes
Describir tanta ansiedad me incomoda y quema
No resisto tanta incongruencia a este deseo
No puedo sepultar tanta indiferencia contenida
ni esta precocidad cuando apareces
A la rechingada con todo esto
Tengo una sed diabética de escribir y escupir tres veces
Escupir misas curas y ensayar besos muy cerca de tu boca
Escupir tu cuerpo y regodearme en mi saliva
Escribir en los rincones de tu ingle abandonada
Escupir y golpearla arteramente
Escupir mi palma y acariciar mi sexo y luego el tuyo
Escupir afinadores y sitiales
Escribir endecasílabos perfectos
Escupir tus labios y después tú los míos y después besarnos
y así dar paso a los gritos
al cariño de los cuerpos
a las querencias
a lo que dictan las manos y sus líneas
y a lo que de todo esto resulte hasta mitigar este temblor de párpado
en un café de chinos abierto toda la noche
o en un hotel con nombre de serpiente
Mientras los niños descalabrados y las plañideras lloran
la ciudad y los maniquíes de High Life se tornan inconstantes
igual mis manos y el equilibrio embrutecido por la cerveza
y esta sed de que aparezcas en cualquier momento
te sientes a mi lado en La Faena
y platiquemos de anfibios y reptiles sin premura
Las corbatas tienen un cincuenta por ciento de descuento
y doce meses sin intereses
Las vitrinas de las tiendas de ortopedia a media luz respiran
y la calle de las prostitutas es la misma calle de las funerarias
Aquí hay florerías y farmacias abiertas las veinticuatro horas
que venden somníferos ilegales
e imágenes de vírgenes y santos que curan la migraña
y el enculamiento
Tengo una pistola entre mis labios
Tengo una obsidiana de tres filos vacilando por el cuello
y tú ya no deseas que invada tu cuerpo de caricias
por eso
no tendría que escribir esto
ni irrumpir de noche en las habitaciones ocupadas
solo y con mis manos
ni desear tocar tu cuerpo
reducirlo a polvo e inhalarlo a líneas
Tengo una pistola entre mis manos
Tengo un metal punzocortante entre los dientes
una aguja presurosa en el brazo
un artero filo en la muñeca
si estuviera tu cuerpo junto al mío
o si yo fuera un suicida prepotente
o un asesino serial obsesionado con los ojos
este conjuro no estaría ocurriendo.




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